domingo, 25 de febrero de 2024

taller poesia Caballito sabados domingos 49034485

 Maldita Televisiòn


Usar lo que nos destruye para destruir lo que nos destruye: a los 3
años me sentaron no frente al teclado del piano sino frente a
la televisiòn: millones de personas durante dècadas estupidizadas

por la televisiòn norteamericana y sus series y pelìculas: propaganda sutil,
por no decir subliminal: mujeresamordazadas, raptos, secuestros
virtuales y reales: violencia extrema policial o
frìamente policìaca, institucional, genèrica:

violaciones y torturas màs o menos naturalizadas: 
algunas pelìculas y series inglesas pero en general estadounidenses,
anglosajones en cualquier caso, como si no existiera otra clase de cine, otra
clase de televisiòn: lavado de cerebro, obviamente, durante dècadas
millones y millones de latinoamericanos vieron eso, mamaron

eso: imaginense losresultados: para no hablar
de la mùsica y canciones en inglès
enseñanza del idioma inglès en la escuela, en el secundario, en la 
universidad, en institutos privados, como si no existieran

otros idiomas, otras cinematografìas, otras mùsicas: ellos impusieron sus
narrativas diversas y asì lograron
dominar al mundo, conquistar 
al planeta entero; actualmente, habiendo colonizado todos los 

territorios, habiendo explorado la profundidad de los mares y 
los espacios aereos y celestes y satelitales, incluso cometarios,
solo resta conquistar definitivamente
no el espacio exterior
sino el espacio interior: la mente y el corazòn
humanos, el humano ser, las almas,

mediante las nuevas y viejas tecnologìas, ya se està
logrando, estamos en presencia de la conquista y la colonizaciòn 
parasitaria
de las mentes humanas mediante
los telèfonos celulares, lo vemos cotidianamente: miles y miles de personas
caminando por las calles mirando o hablando a sus telèfonos celulares
o escuchando cumbia villera o romàntica en sus orejas
mediante pequeños aparatitos incrustados en sus oìdos
todo el santo dìa observando sus celulares mientras comen
orinan, cagan o simplemente duermen, sus sueños estàn poblados
de imàgenes mediàticas en lo que ya podemos denominar
dantescamente
el infierno mediàtico
o, si lo prefieren, si gustan: 
el limbo, el purgatorio massmediàtico
o acaso se trate del paraìso:

ya no es posible aburrirse sanamente
como en otras èpocas pasadas
ya no existe el hastìo
el spleen

adictos o zombies del telèfono celular
los veo en las plazas y parques pùblicos estudiando sus celulares
esto indudablemente provoca toda clase de 
funestos accidentes:

en las imàgenes de las càmaras securitarias vemos
miles de personas arrolladas por trenes o cayendo al vacìo desde un rascacielos
y todo por distraerse con el maldito
con el fucking celular
que como un juguete o una potente droga
atraviesa y penetra nuestros dìas y noches
como una amante diabòlica y mortal
que succiona nuestra sangre, nuestro idioma comùn y materno
y todo a los efectos de que unos pocos multimillonarios
se enriquezcan màs y màs cada dìa
mientras nos pregonan las bondades y beneficios supuestos
del paleo y del neo o post liberalismo
mientras millones mueren de hambre o en la màs abyecta o sòrdida
miseria

mientras escribo este pseudo poema
escucho La Traviata de Verdi
y otras òperas igualmente cèlebres
o famosas

Utilizar lo que nos destruye
para destruir lo que nos destruye

"La sangre de mi espìritu es mi lengua 
y mi patria es allì donde resuene
soberano su verbo". 

lunes, 12 de febrero de 2024

profesor particular comunicacion y literatura 49034485

  POESIA = DANZA


Sàbados a la noche, dècada del 90: si no tenìamos exhibiciòn
en algùn casamiento, cumpleaños o aniversario 
ìbamos a milonguear o si no, nos quedàbamos ensayando 
en la casa de Milena B. Si yo no hubiera fumado como un

escuerzo, ergo, hubiera, por supuesto, bailado
+ y mejor. Pero no: fumaba como un escuerzo 
a punto de explotar; decì que tenìa solo 23 años, no

obstante, habìa adquirido ese maldito vicio de fasear 
y me costaba un huevo (y la mitad del otro) dejarlo:
todo el mundo parecìa estar fumando en todas partes, sin 

importar la presencia de niños, incluso babies: te convidaban, man
gueabas y luego para no pedir, comprabas
un atado de 10, de 20.

Maldito tabaquismo! Pero ya habìa naturalizado esa adicciòn penosa
con todo lo que ello implicaba
para los no fumadores: aliento desagradable sumamente, mal aliento
vista irritada, entre otros varios perjuicios. En

invierno, catarro inverosìmil, propensiòn a la gripe.
Asì y todo, bailaba el dìa entero, en 
especial, o espacial, los sàbados a la noche, los 
domingos por la madrugada siniestra, esto no es todo:

mientras suena Vivaldi dixit, recuerdo interminables discusiones 
con las fèminas en cuestòn, referidas, por lo general, a 
celos infundados, entre otras patrañas o 
injurias: llàmenlas como quieran, como gusten: machistas 
inveterados, no èramos conscientes de ello, debo admitirlo:
como dicen algunos: en rigor de verdad, no te voy a mentir, para
ser sincero, para ser franco, y otras frases de
similar jaez o impronta.

Luego dormìamos abrazados y quizàs desnudos
en una cama simple corta y angosta a la 
que a veces un doberman llamado Sami con sus
pezuñas, insistìa en dormir entre ambos, especialmente, en el 
invierno porteño.

Solìa despertarme en medio de la noche y
en la oscuridad màs penetrante y seria
penetraba con mi miembro a la dama en cuestiòn 
quiero decir que la cogìa
en medio de la noche y la neblina invernal
eyaculando entre, prolijamente, sueños
como si no bastara concurrir a los màs
roñosos o rotosos hoteles, los màs baratos, por
supuesto. 

Luego a bailar de nuevo al otro dìa como si eso no
produjera una cierta indeterminada saturaciòn: realmente si
te gusta algo se debe tener excesivo cuidado 
en no saturarse haciendo lo que amas porque podrìa pasar que 
eso que amas
dejara de gustarte
por un simple caso de 
saturaciòn desprevenida
que màs temprano que tarde 
suele acaecer 
si no andas con sumo cuidado.

Incluso lleguè a saturarme de la esfera sexual
en la que orbitaba y fungìa
como amante juvenil
de estudiantes aparentemente desdichadas
cuyas làgrimas
sangrientas
me ponìan la piel de River.

Asi transcurrieron algunos años de mi juventud
saliendo con varias chicas a la vez
bailando, estudiando, haciendo el amor
en sitios absolutamente inusitados
por lo indecorosos - no vienen al ocaso -
trabajando, procurando vender como corredor
extinguidores de incendio,
matafuegos, yo
atravesado por el fuego del amor, la
poesìa y la danza, no macabra,
por ahora.

Sì, asì transcurrieron algunos años entre la danza, la poesìa y 
el amor màs implacable y obsceno:
empero tambièn estudiaba la carrera de Letras: horas y 
horas permanecì sentado
en la biblioteca universitaria,
en oscuros bares llenos de humo
o simplemente en mi habìtaciòn
con el objeto de dar los respectivos, los
correspondientes exàmenes finales
que permitìan aprobar las materias
y quizàs pasar de año.

Todo era un quilombo total, un absoluto caos
que no alcanzaba a ordenar, no
obstante lo logrè aunque me atrasè considerablemente en mis
estudios, no importa. lo cierto es que el 
tiempo
se diluye en sì mismo, se licùa, no recuerdo nada de nada:
de què diablos estaba hablando? En la actualidad, la
memoria me juega toda clase de 
malas pasadas, enigmas sabrosos que
no alcanzo a develar, a dilucidar correctamente. No importa:

todo ha terminado, han pasado ya demasiados
años de esos amorìos, al punto tal que 
no recuerdo ni los nombres: còmo se 
llamaba esa muchacha que decìa amarme 
mientras ardientemente besaba mi boca
y cerraba los ojos
en medio de la noche
esperando el destartalado colectivo, còmo?

No recuerdo, mis memorias a corto, mediano y largo plazo
son un verdadero desastre, algo me pasa ciertamente aunque 
no sè què diablos pueda ser, què carajos
pueda ser.